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Dado que no es posible visitar Diálogo en la Oscuridad sin la compañía de un guía ciego, la exhibición sirve como una plataforma para conocer y comparar diferentes culturas y modos de vida. Si bien la ambientación de la exhibición ha sido cuidadosamente diseñada, el espacio físico no es el corazón de la experiencia, simplemente provee un marco para la conexión interpersonal.

Antes de embarcarse en el viaje a través de la oscuridad, se les muestra a los visitantes cómo usar un bastón blanco y se les pone al tanto sobre las reglas de cuidado y seguridad. Se ayuda a los visitantes para que se sientan seguros y protegidos. Cualquier objeto que emita luz o sonido es cubierto o silenciado.

Luego, inicia el viaje…

Olores, sonidos, temperaturas, texturas ayudan a construir una secuencia de lugares. El grupo, que generalmente no supera los ocho visitantes, pasa a través de un área de entrada en la que las luces se reducen progresivamente, de este modo se entra gradualmente en la oscuridad total. Ahí, un integrante ciego del personal recibe al grupo y le sirve de guía por aproximadamente una hora. Cualquier visitante que desee salir es acompañado fuera de inmediato, sin embargo, esto casi nunca ocurre.

La mayoría de las exhibiciones ofrece un parque con arbustos, árboles, una fuente, puentes, bancos y diferentes tipos de terreno. El viento sopla, los pájaros cantan, las plantas perfuman el aire y el ruido del agua de un arroyo completan este paisaje invisible. Se forman imágenes en la mente y provocan que la imaginación combine estas impresiones no-visuales con las imágenes mentales del visitante. El grupo explora el área y así va ganando confianza.

Paso a paso, los visitantes se sobreponen a sus inseguridades iniciales y se preparan para experimentar la segunda área, una temática urbana dominada por el ruido del tráfico, el fragor del mercado y los equipos de construcción. El estruendo hace que sea un desafío el conseguir superar casas, señales, coches y bicicletas, para lograr llegar al paso de peatones. Con frecuencia, la ciudad se considera estresante, pero gracias a la habilidad del guía ciego para dirigir a su grupo, todos logran salir del caos.

Para relajarse, la siguiente etapa suele ser un paseo en bote. Los visitantes suben a bordo por un pequeño puente, toman asiento y experimentan un breve viaje con viento, brisa marina, olas, el canto de gaviotas y el sonido de barcos que pasan.

Al final de cada exhibición, los visitantes llegan a la cafetería, llamada cafetería en la oscuridad, en este lugar los visitantes ordenan refrigerios y disfrutan de la oportunidad de conversar con el personal ciego, una conversación muy demandada ya que los visitantes buscan respuesta a las muchas preguntas que han surgido durante el recorrido.